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Manual completo de cultivo indoor de la marihuana

La guía definitiva para el cultivo interior de cannabis ofrece un recorrido exhaustivo por los fundamentos y etapas clave para una siembra exitosa. Se desgranan aquí los saberes esenciales dirigidos a principiantes en la horticultura, con la finalidad de lograr una producción de alto estándar. Tenga la seguridad de que aprehendiendo estos principios elementales para el cultivo del cannabis, podrá extraer las cualidades organolépticas más exquisitas de sus cepas predilectas. Esto es viable con cualquier tipo de semilla, ya sea feminizada, de floración automática, grano de cannabis sativo, índica, y más.
Así, de una manera tremendamente asequible, cualquiera puede iniciarse en el cultivo sin necesidad de ser un maestro en el ancestral arte de la botánica.

Cultivo en outdoor o cultivo en indoor

La opción inicial radica en la elección del entorno perfecto para desarrollar su plantación de cannabis: interior o exterior. Es importante enfatizar que esta selección influirá de manera significativa en el tipo de semilla de marihuana a cultivar. Asimismo, es preciso tomar en cuenta que existen variedades en el mercado que responden de forma distinta al ambiente controlado de un indoor y al crecimiento natural en exteriores. En el caso de un cultivo interior, es vital optar por las semillas más compatibles con este sistema. También resulta esencial disponer de un sistema de iluminación y uno de ventilación que sean óptimos.

Para simplificar, enlistemos varias cepas altamente productivas ideales para su desarrollo en ambientes internos. Estas resultan ser muy sencillas de manejar y requieren mínimos esfuerzos en su mantenimiento.

Selección de cepas de cannabis para plantar

Desde el compendio de recomendaciones para el cultivo interior, se opta a menudo por cepas índicas, dado su período de floración más breve. Paralelamente, las semillas de tipo automático han incrementado su prestigio gracias a su sencillez en el manejo durante los años recientes. Si bien es posible desarrollar variedades sativas bajo techo, requiere de cierta experiencia previamente adquirida.

El proceso de cultivo de marihuana de alto calibre comienza con una elección acertada de la genética. Son diversas las características entre las distintas plantas de cannabis, por lo que es esencial dedicar tiempo en el análisis de las opciones disponibles para determinar cuáles se ajustan de mejor manera a las condiciones de tu espacio de cultivo, tu presupuesto y tu capacidad como cultivador.

Posteriormente a decidir por un ambiente de cultivo interior, el siguiente paso crítico es la selección de la variedad que responda a tus propósitos. En la actual oferta del sector del cannabis, se dispone de un surtido extenso de semillas de cannabis. Además, se distingue una gama orientada a usos recreativos y terapéuticos, categorizadas por la concentración de dos cannabinoides clave: THC y CBD.

Otro aspecto relevante en esta decisión es considerar tanto el tiempo disponible como la pericia en botánica que se posee. Esto es pertinente ya que las cepas autoflorecientes pueden constituir una alternativa ventajosa para aquellos nuevos en la práctica del cultivo. Dichas cepas tienen una característica distintiva de entrar en floración automáticamente sin depender del ciclo de luz, a diferencia de las variedades feminizadas.

Sin embargo, en el mercado se diferencian dos categorías principales de cannabis que recogen al resto: hablamos de las variedades de cannabis regulares y las feminizadas. Las regulares se distinguen por generar tanto plantas macho como hembra, lo que puede disminuir la productividad del cultivo y representar una pérdida de tiempo significativa. En contraste, las feminizadas tienden a producir casi en su totalidad plantas femeninas, razón por la cual se sugiere optar por una semilla feminizada para un cultivo interior más manejable.

Fase de crecimiento de las plantas de marihuana

El periodo de desarrollo de las plantas de cannabis, conocido igualmente como etapa vegetativa, se extiende desde el surgimiento del primer par de hojas verdaderas hasta el inicio de la formación de las flores. El aparecimiento de estas últimas señala el fin de la etapa de desarrollo y el inicio de la fase de floración.

Para entrar en la etapa de floración de forma óptima, la planta debe haber formado un sistema de raíces sólido, una estructura ramificada significativa y un follaje espeso que le permita absorber eficientemente la luz solar. Durante la etapa vegetativa se sientan estas bases, siendo crucial una observación constante del crecimiento y un cuidado minucioso con productos apropiados. En el entorno de cultivo interior (indoor), la duración de este periodo puede ajustarse a las necesidades específicas del cultivador. No obstante, lo habitual es mantener una duración de crecimiento de entre 15 a 25 días, con un fotoperiodo de 18 horas de luz y 6 horas de oscuridad.

Periodo de floración del cannabis

El inicio del período de floración es fácilmente discernible, al observar la desaceleración del crecimiento en altura de las plantas. Simultáneamente, comienzan a desarrollar estilos y cáliz de forma progresiva, hasta que, avanzando las semanas, surgen flores, también llamadas cogollos.

A lo largo de la fase de floración, es crucial suministrar productos especialmente formulados para el desarrollo floral, que sean abastecedores de fósforo y potasio. Además, es aconsejable la incorporación de aditivos especiales para potenciar el volumen y la plenitud de los cogollos, cuya composición incluya carbohidratos y azúcares. Estos ingredientes intensificarán los perfiles de sabor y olor de cada cepa.

En el caso de aquellos cultivadores que trabajen con cepas regulares, el amanecer de la etapa de floración marca el instante en que se determina el género de las plantas. Por tanto, es imperante, al identificar plantas macho, su pronta eliminación, pues carecen de capacidad para producir flores aptas. Además, tienen el riesgo de polinizar a las plantas hembra y, como resultado, generar una profusión de semillas en lugar de cogollos de alta calidad.

Fase final de floración: aumentando el volumen del cannabis

Este periodo inicia cuando la planta exhibe sus primeras inflorescencias, etapa considerada crucial para los productores de enfoque comercial. Estos últimos frecuentemente recurren a tratamientos con altas concentraciones de PK para incentivar el desarrollo de flores voluminosas y pesadas. Durante esta fase, es imprescindible emplear agentes de limpieza al concluir el proceso de floración, para prevenir que el cannabis recolectado posea un sabor desfavorable. Esta práctica de purificación generalmente se efectúa dos semanas antes del momento de recolección.

En contraposición, los cultivos que se gestionan con insumos orgánicos y naturales prescinden de estos tratamientos, pues la tierra donde se desarrollan normalmente es sumamente fértil. Albergan todos los elementos nutritivos esenciales para una floración adecuada sin el riesgo de sobrefertilización, debido a que los suplementos naturales se asimilan de manera gradual. Aquí, también es necesario efectuar un riego de limpieza en las raíces, aunque este no requiere de la misma intensidad que aquel necesario en el cultivo con fertilizantes químicos.

Inicio del ciclo de vida: germinación de semillas

La etapa inicial de la germinación constituye el umbral hacia el verdadero arranque de la plantación, puesto que cualquier actividad ejecutada previamente son tan solo los preliminares para dicho proceso. La relevancia de este instante es crítica, de ahí que sea crucial que la germinación del grano suceda de manera ideal, estableciendo así un sólido fundamento del que emergerá la futura planta.

Frecuentemente, generamos una tensión completamente superflua, considerando que este procedimiento es considerablemente más accesible de lo que la mayoría imagina. Sin embargo, el desconocimiento nos lleva a preocuparnos y a conjeturar sobre posibles fracasos y la posibilidad de que las semillas no prosperen. Por consiguiente, examinaremos uno de los sistemas más fáciles para germinar semillas de cannabis que se conocen.

Método de germinación

Este instructivo de propagación en ambiente controlado señala como técnica altamente confiable y simple para la activación de las semillas de cannabis, el uso del método de napkin. Este enfoque es cien por ciento seguro y efectivo, brindando la posibilidad de conservar la vitalidad de las semillas por varios días sin disminuir.

  • Ante todo, es necesario disponer de un contenedor plástico, papel absorbente neutro y agua de botella.
  • Inicie forrando el interior del contenedor con múltiples capas de papel absorbente, luego proceda a humedecerlo con agua y retire el exceso ejerciendo presión con los dedos.
  • A continuación, disponga las semillas sobre el papel previamente humedecido. A continuación, cubra las semillas con más capas de papel absorbente y agregue un poco más de agua. Retire con atención el agua excedente y selle el contenedor.
  • Sitúelo en un entorno sin iluminación y conserve una temperatura de entre 18-25 °C. Aguarde de 48 a 72 horas y, si no emerge ninguna radícula, efectúe los pasos nuevamente, cuidando que el contenedor se mantenga en óptimas condiciones para impedir la aparición de mohos y la putrefacción de las semillas.
  • Al lograr la germinación de las semillas, es el instante adecuado para transferirlas a una maceta de tamaño compacto y comenzar así su etapa de crecimiento vegetal.

Requerimientos de luz para el Cannabis

La iluminación constituye un elemento esencial en todas las actividades de cultivo, y de manera específica en el cultivo de marihuana. Cada especie vegetal requiere de iluminación para efectuar el proceso de fotosíntesis y crecer adecuadamente. La marihuana, al igual que diferentes especies de plantas, necesita de un espectro y una fuerza lumínica específicos para su óptimo desarrollo.

Ciclo de luz diurna/nocturna en el cultivo de Cannabis

La marihuana presenta necesidades específicas en cuanto a la iluminación. Su naturaleza fotoperiódica la obliga a depender de la luz para identificar el período adecuado para la floración. En concreto, para iniciar este proceso, la planta necesita experimentar extensas fases de penumbra.

Es por ello que la habilidad de suministrar adecuadamente ciclos de luz y sombra ininterrumpidos es esencial. En ambientes controlados de cultivo indoor, esto se puede lograr con facilidad. Sin embargo, en los invernaderos dedicados al cultivo de marihuana, los agricultores tienen que recurrir a cortinas aislantes que bloquean la luz para asegurar el período oscuro que las plantas requieren para florecer.

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El patrón de luz y oscuridad demanda ajustes de una variedad a otra, y distintos productores aplican métodos variados con respecto a este aspecto. No obstante, habitualmente el cannabis precisa un ciclo de día largo y noche breve durante su fase de crecimiento vegetativo, cambiando a periodos nocturnos más extensos para desencadenar la etapa de floración.

Tipos de Luces de Cultivo y Ahorro de Energía

Uno de los aspectos cruciales a tener en cuenta al momento de dotar de iluminación a una instalación de cultivo de cannabis reside en la tecnología empleada. Diversos tipos de lámparas presentan distintos espectros lumínicos, no obstante, el consumo energético constituye la distinción primordial.

Las instalaciones contemporáneas para el cultivo suelen optar por luminarias LED, las cuales sobresalen por su superior eficiencia energética frente a las tradicionales bombillas HPS. Estas destacan por su capacidad para emitir una menor cantidad de calor y por concentrar una mayor proporción de energía en la producción luminosa.

A pesar de ello, las luminarias LED todavía generan una cantidad considerable de calor. Esto es especialmente notable debido a los niveles de luminosidad e intensidad que se requieren para la producción comercial a gran escala del cannabis.

Influencia de la luz en la temperatura y humedad

Los sistemas de iluminación para plantas, incluyendo los LED de última generación, emiten calor de forma ininterrumpida, lo que hace que los espacios de cultivo en interiores se mantengan a temperaturas más elevadas en comparación con los invernaderos. La emisión adicional de calor y la significativa radiación lumínica modifican la humedad ambiente, acelerando los procesos de transpiración vegetal. En consecuencia, las luminarias desempeñan una labor activa en la elevación de la temperatura y la humedad ambiental.

Es un aspecto esencial que los profesionales de la horticultura deben evaluar cuando están planeando su espacio para el cultivo. La iluminación es determinante en la configuración de los sistemas de control ambiental y los dispositivos de regulación climática requeridos para mantener un ambiente óptimo para el desarrollo de las plantas.

Potencia LED

Ningún inventario de herramientas agrícolas estaría completo sin incluir sistemas de iluminación. Las lámparas para plantas representan el corazón de tu espacio de cultivo interior y son el factor determinante en la calidad y cantidad de tu producción.

Existen focos de diversas formas y tamaños, adecuados para cada bolsillo. A continuación, presentamos tres de las mejores opciones de iluminación para cultivos disponibles en el mercado, ideales para cultivadores principiantes, con experiencia media y avanzados:

  • LED de 900 W de potencia: Coronada como la mejor iluminación LED para cultivo en 2017 y 2018, y con mérito. Este dispositivo brinda una potencia superior y alcanza una penetración prodigiosa de hasta 1.5 metros por debajo de la capa superior. Si eres un horticultor con experiencia y dispuesto a invertir en herramientas de primera línea, esta es tu lámpara ideal.
  • LED de 400 W de potencia: Este foco de 400 W es la elección perfecta para aquellos horticultores de nivel medio que gestionan espacios más amplios de cultivo pero deben cuidar su presupuesto. A pesar de ser algo costosa, se posiciona entre las lámparas de gama media más sobresalientes. Engloba 50.000 LEDs en un solo dispositivo, entregando 400 W de potencia y cubre una superficie de 1.1 m² en período de floración y hasta 2.2 m² en fase de crecimiento. Además, emite un calor mínimo, lo cual podría incluso permitirte prescindir de sistemas de ventilación.
  • LED de 300 W de potencia: Un foco inigualable para los novatos en la materia. Proporciona 300 W de potencia LED y un espectro de luz de 12 bandas que abarca desde los UV hasta los IR, presentando uno de los mejores rangos espectrales del mercado. La P300 también incluye dos ventiladores extremadamente silenciosos y un sistema de enfriamiento hecho de aluminio que contribuye a mantener las temperaturas lo más bajas posibles. Como ventaja adicional, la P300 posee un interruptor que permite alternar entre la fase de crecimiento y la de floración, lo que facilita enormemente el ajuste de la iluminación cuando las plantas están listas. A pesar de que hay otras opciones adecuadas para aprendices, la inversión en la P300 vale la pena por sus características.

Una consideración crucial tras seleccionar la variedad de cultivo es el lugar donde se desarrollará, dado que el espacio elegido dentro del hogar puede ofrecer distintas ventajas y limitaciones. En este sentido, es preciso instalar un número específico de focos según el área del espacio, ya que la relación entre el equipo de iluminación y los metros cúbicos del lugar es crucial para prever el potencial rendimiento de la cosecha. Para orientarte, aquí tienes un cálculo aproximado de producción por foco:

Recuerda que estos valores son estimativos y los resultados pueden variar por factores como la genética de las plantas y la calidad del equipo de iluminación. Sin embargo, es importante señalar que, con un nivel básico de experiencia, el equipamiento adecuado y una genética favorable, el rendimiento final después del secado puede superar ampliamente las estimaciones previamente mencionadas.

Evita las fugas de luz

Ten en cuenta que las variedades de cannabis son extremadamente delicadas ante la exposición lumínica, particularmente en la etapa de oscuridad completa. Cualquier luminosidad que irrumpa en la zona de cultivo durante este tiempo puede alterar el ciclo vital de las plantas y provocarles un nivel de estrés considerable.

Entre los horticultores, hay un constante debate acerca de cómo las infiltraciones de luz afectan a las plantas. Algunos argumentan que incluso las fugas más insignificantes generan un estrés innecesario en las plantas, mientras otros opinan que tal preocupación es algo desmesurada.

Nosotros respaldamos a la primera perspectiva y recomendamos enfáticamente a los cultivadores noveles que inviertan tiempo en inspeccionar si existen infiltraciones de luz en sus áreas de cultivo.

Con el transcurso del tiempo, las infiltraciones luminosas podrían reprimir el desarrollo de las plantas e influir negativamente tanto en la magnitud como en la excelencia de su producción. En determinadas circunstancias, incluso podrían inducir el hermafroditismo en las plantas.

Verificar la ausencia de infiltraciones luminosas es sencillo. Si estás planeando cultivar en una habitación, activa las luces de la misma, sal afuera y observa si se perciben destellos de luz escapando de la sala. Después de todo, si la luz puede salir, hay garantía de que también puede entrar.

Luego, procede a hacer lo inverso: quédate dentro del espacio de cultivo con las luces apagadas y examina cuidadosamente la entrada de luz. Usualmente, se localizan en los alrededores de aberturas como ventanas y puertas.

Si tu elección es cultivar en un clóset para cultivo, un guardarropa o cualquier otro recinto al cual no puedas acceder físicamente, realiza la inspección desde el exterior, y vigila cualquier pérdida de luz que provenga de las lámparas para el cultivo.

En el escenario de detectar cualquier filtración, es crucial que procedas a sellarla. El método que emplearás dependerá del volumen y la localización de la pérdida. Algunas alternativas de uso común incluyen:

  • Cinta adhesiva de aislamiento: es económica y se puede aplicar de manera simple sobre hendiduras de puertas y ventanas, así como en los orificios de paneles reflectantes.
  • Lámina de panda: idónea para obstruir filtraciones de mayor tamaño, y se adapta para recubrir áreas extensas como puertas y ventanas completas. Aunque es más costosa que la cinta adhesiva de aislamiento, su eficiencia es notable.

¿Cómo calcular la extracción ideal de la sala de cultivo indoor?

Otra etapa clave dentro del instructivo para cultivar en espacios interiores consiste en reconocer que, para determinar el volumen de ventilación requerido en el área de cultivo, resulta imprescindible considerar tanto los metros cúbicos del ambiente como la cantidad de dispositivos de iluminación LED, sistemas de luz LEC o bombillas HPS que se utilizan. Desde esta perspectiva, es posible estimar el modelo de extractor óptimo para su plantación de acuerdo al tamaño del espacio o según la suma total de vatios consumidos en el área destinada al cultivo.

Cálculo por metro cúbico (m³):

Para calcular la capacidad necesaria del extractor se debe proceder a calcular el volumen de la estancia, tomando como ejemplo las medidas: 3 x 3 x 2,5 metros, obteniendo un total de 22,5 metros cúbicos. Dicha magnitud se ha de multiplicar por 60 (la cantidad de minutos en una hora) resultando, tras una operación matemática detallada, 3 x 3 x 2,5 metros = 22,5 metros cúbicos x 60 = 1350 metros cúbicos. Este último número revela la potencia requerida para el extractor, acorde a las dimensiones del área de cultivo.

Cálculo por vatios:

Debe evaluar el número de dispositivos según su potencia individual y en función de los niveles de variación que desee sostener en comparación con el clima externo. Esta técnica se ha diseñado para una regulación más precisa de la climatización interna durante el periodo de cultivo que coincide con la primavera y el verano. Durante el invierno, no es necesario preservar tal discrepancia, de hecho, debería ser lo opuesto para evitar que las plantas se congelen. Por ejemplo, 4 lámparas de 600W: 4 x 600 = 2400. Luego, 2400/1,28 = 1875 m³. Este volumen de metros cúbicos es el que debe manejar el sistema de extracción para lograr conservar una diferencia de temperatura de 4 °C respecto al ambiente exterior.

Macetas

Los recipientes para el cultivo de cannabis abarcan un sinfín de estilos y capacidades. La selección del tipo de maceta que decidas emplear tendrá mayor relación con las limitantes de espacio disponibles para tu cultivo que con tu destreza en el oficio de cultivar. La clave reside en proporcionar a tus plantas el espacio adecuado para que puedan extender sus raíces de manera saludable sin sacrificar la comodidad de manejo.

A continuación, la mayoría de los cultivadores optan por alguna de estas alternativas:

  • Macetas «inteligentes» de tela: Dirigido hacia cultivadores con experiencia que buscan facilitar a sus plantas la formación de un sistema radicular robusto y vigoroso, nuestras macetas de tela constituyen una elección excepcional. Este tipo de contenedor proporciona un balance perfecto entre la oxigenación y la retención de agua, fundamentales para fomentar el crecimiento de raíces fuertes y en perfecto estado de salud.
  • Recipientes estándar: Las macetas de plástico comunes son una opción económica, de fácil adquisición y eficaces en su función. Para aquellos cultivadores manejando un presupuesto ajustado, las macetas de vivero de 12 litros son una elección acertada.
  • Contenedores artesanales: Cuando el presupuesto es aún más ajustado, existe la posibilidad de fabricar tus propias macetas usando baldes, contenedores de basura o elementos parecidos. Para cultivos interiores, sugerimos emplear recipientes cercanos a los 10 litros de capacidad. Por otro lado, para los cultivos al aire libre, los contenedores deben ser de mayor tamaño (20 litros o superior), esto es particularmente importante si tu número de plantas es reducido. No olvides, independientemente del contenedor que elijas, añadir orificios en la base para permitir un adecuado drenaje.
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Armarios para cultivo

Al emprender el cultivo de cannabis en espacios cerrados, es esencial controlar meticulosamente las condiciones del ambiente. Y la manera óptima de lograrlo es mediante la utilización de un espacio que te permita manipular aspectos tales como la temperatura, la humedad ambiental, el flujo de aire y el sistema de ventilación, entre otros.

En este sentido, un armario de cultivo se convierte en una herramienta de inmenso valor. Con una variedad de dimensiones y formatos disponibles, estos armarios permiten establecer una zona dedicada exclusivamente al cultivo de tus plantas, sin la necesidad de alterar el entorno completo de una habitación. A continuación, presentamos tres variantes de armarios de cultivo para entusiastas de la jardinería en diferentes niveles de experiencia:

  • Armario de gran envergadura: Construido con una estructura sólida de acero, tejidos de densidad 1680D, amplias ventanas para la observación, cierres reforzados de uso industrial y un revestimiento interior reflectante con patrón de diamante, estos armarios son, sin lugar a dudas, superlativos. Es importante reconocer que lo que pagas es lo que obtienes, y a pesar de que su precio pueda resultar elevado, para los cultivadores ducho en la obtención de cosechas esplendorosas, la inversión justifica su valor.
  • Armario de dimensiones medianas: Este armario de cultivo, de un tamaño intermedio, es ideal para aficionados con un nivel de experiencia moderada que buscan llevar su afición al siguiente grado de profesionalismo. Están confeccionados con materiales de alta calidad y presentan una alta reflectividad, lo cual asegura que tus plantas reciban el máximo rendimiento lumínico posible.
  • Armario compacto: Este modelo más reducido es ideal para quienes se inician en la práctica del cultivo o para aquellos que cuentan con menos experiencia. Garantiza ser completamente opaco a la luz, y destaca por su construcción sólida con varillas de gran resistencia y estabilidad, múltiples entradas de aire y «Superflaps» diseñados para optimizar la ventilación. Su interior a prueba de agua y su disponibilidad de entradas de aire lo convierten en la opción perfecta para un primer proyecto de cultivo interior, adecuado para presupuestos limitados.

Termómetros E Higrómetros

El rango de temperaturas que las especies botánicas soportan de manera innata fluctúa entre 18 °C y 28 °C, siendo el intervalo óptimo de 20 °C a 25 °C. Para monitorear estas cifras constantemente, es preciso emplear un termohigrómetro, dispositivo que se debe situar al nivel del dosel foliar.

Es importante tener en cuenta que tras períodos prolongados de iluminación, la temperatura de la parte superaerea de la planta o la más próxima a la fuente lumínica se incrementa. Por lo tanto, la estrategia más adecuada consiste en ajustar la altura del foco luminoso de modo que las extremidades de las plantas no superen los 25 °C, procurando al mismo tiempo que no desciendan por debajo de 18 °C, dado que resultaría perjudicial. Asimismo, es crucial evitar variaciones de temperatura de 10 °C o más.

Para el cultivo idóneo de cannabis de interior, es fundamental ejercer un dominio absoluto sobre las condiciones ambientales de tus cultivos. Entre los factores más vitales figuran la temperatura y la humedad, elementos que querrás supervisar rigurosamente mediante un termómetro/higrómetro.

A continuación, describimos tres termohigrómetros idóneos para tu área de cultivo:

  • Termómetro-higrómetro más avanzado: Para aquellos que persiguen la fusión más avanzada en términos de termo-higrometría, presentamos el siguiente modelo. Dotado de tres sensores sin cables, es excepcional para cultivadores que administran espacios diferenciados para esquejes, vegetación y floración. Este aparato además incorpora un sistema de registro de datos de los tres puntos de medición, que incluye temperatura, humedad, punto de rocío e índice de calor. Si aspiras a regular meticulosamente varios ambientes de cultivo, esta herramienta se torna indispensable.
  • Termómetro/higrómetro digital de gran alcance: Este instrumento incluye una pantalla táctil con iluminación, un mando a distancia operativo hasta 60 metros y una estructura sumamente impermeable que soporta temperaturas hasta de -35°C. Además, este termómetro ofrece una extensa garantía de tres años una vez registrado el producto con la marca ThermoPro. Se trata de una herramienta sumamente robusta, diseñada para ofrecer durabilidad.
  • Termómetro/higrómetro digital básico: Este dispositivo digital de termohigrometría es ideal para novatos o cualquier persona que maneje un conjunto limitado de vegetales en un espacio reducido. Acompañado de tres años de garantía, proporciona mediciones con un nivel de precisión en torno a ±2/3% para la humedad relativa y ±1°F para la temperatura.

Sistemas de ventilación

La ventilación adecuada es crucial en el cultivo de cannabis. La ausencia de circulación de aire no solo propicia la aparición de zonas de mayor temperatura, sino que también establece un hábitat óptimo para el crecimiento de moho, la proliferación de plagas y el desarrollo de enfermedades que pueden ser dañinas para tus cultivos y plantas.

Identificada la competencia del sistema de extracción apropiado para el espacio, según la evaluación previa, llega el momento de posicionar en la habitación varios ventiladores oscilantes con el objetivo de propiciar el movimiento del aire alrededor de las plantas, facilitando su respiración y previniendo la formación de zonas con aire sobrecalentado. Las zonas con aire caliente son nocivas ya que conservan la región con una proporción reducida de oxígeno y temperaturas elevadas, condiciones que no son las idóneas para que las plantas ejecuten de manera eficaz la respiración. Este fenómeno puede tener repercusiones negativas en el cultivo al incidir de forma directa en la habilidad de las plantas para efectuar fotosíntesis. Asimismo, las áreas con deficiente ventilación son el lugar perfecto para que se acumule humedad y se multipliquen hongos y patógenos.

Por esta causa, es primordial efectuar un monitoreo minucioso del intercambio de aire fresco y el desalojo del aire contaminante del área. En este aspecto, es aconsejable que los sistemas de ventilación permanezcan operativos continuamente, a menos que se necessite apagarlos por el diseño específico de la sala o cuando las muestras estén en la etapa de floración y sea necesario filtrar de manera constante el aroma emitido por las plantaciones de cannabis.

Por suerte, regular la ventilación no representa una complicación; simplemente necesitas invertir en un ventilador para asegurar una distribución del aire homogénea por todo el ámbito de cultivo. A continuación, te hacemos una recomendación de tres tipos de ventiladores adecuados para tu espacio de cultivo:

  • Ventilador oscilante de pared: Un ventilador de 72cm es el aliado perfecto para los cultivadores con experiencia que dispongan de espacios de cultivo amplios. Estos ventiladores de fuerza industrial han sido diseñados para promover una ventilación eficaz en áreas extensas, como pueden ser cocinas y depósitos industriales. Aunque la corriente de aire de estos dispositivos puede resultar excesiva para armarios de cultivo menores, es el ideal para proyectos de gran escala y de nivel profesional.
  • Ventilador oscilante: El ventilador oscilante de la marca Hurricane representa la evolución de su antecesor. Su oscilación en forma de 8 asegura la circulación óptima del aire en el espacio de cultivo. Cuenta con tres niveles de velocidad y una estructura reforzada para incrementar su durabilidad, lo que lo convierte en la elección predilecta para cultivadores de nivel intermedio.
  • Ventilador de pared: En ocasiones, no se requiere de equipos altamente sofisticados con una amplia variedad de complementos. Este ventilador destaca por su simplicidad, brindando tres niveles de velocidad que se pueden modificar utilizando una cadena. Aunque su diseño no sea el más vanguardista, es precisamente lo que buscas si eres principiante, con pocas plantas de cannabis y un área de cultivo reducido.

Cómo debe ser el control del agua de riego

El suministro de agua para riego comparte la misma importancia que otros elementos vitales, siendo crucial para un adecuado desarrollo vegetativo. Es por ello que al tomar mediciones del pH del recurso hídrico previsto para su uso, y entender sus propiedades, se podrá determinar con precisión cuál es la causa de los trastornos nutricionales que afectan a las plantas, ya sea por déficit o por exceso. Para realizar esta tarea de manera efectiva, es recomendable utilizar instrumentos de precisión como los medidores digitales, y ejecutar esta práctica consistentemente en cada sesión de riego.

El valor del pH que se considera óptimo varía de acuerdo con la fase de crecimiento de las plantas. Para los cultivos en suelo, durante la fase vegetativa se aconseja mantener un pH entre 5.5 y 6.0. Al llegar a la etapa de prefloración, es preferible ajustarlo a un rango de 5.8 a 6.2, pudiendo elevarse hasta 6.5 en las fases subsiguientes de la etapa reproductiva.

Humedad óptima para el cultivo de Cannabis

La marihuana, para su correcta evolución, requiere de un espectro específico de humedad, así como precisa de condiciones idóneas de temperatura. Los expertos en cultivo de marihuana suelen abogar por mantener la humedad relativa entre un 40% y un 70%, variando este margen acorde al ciclo vital en el que se encuentre la planta.
Hablando de VPD (déficit de presión de vapor), se establece que un rango óptimo fluctúa en torno a los 0,8 a 1,1 kPa a lo largo del período vegetativo, mientras que en la fase de floración se considera ideal entre 1,0 y 1,5 kPa.

Prevención de Mohos y Hongos

Aunque el rango óptimo de humedad es esencial para un crecimiento óptimo, no es el único motivo para monitorearla. Quizá, la mayor preocupación respecto a la humedad es la aparición de hongos. Entre los más habituales se encuentran la podredumbre gris, conocida como botritis, y el oidio.

Estos patógenos fúngicos tienen el potencial de diezmar una plantación de marihuana por completo. Si se les brinda el ambiente propicio, pueden multiplicarse con rapidez y contagiar un número extenso de plantas. Afectadas por estas plagas, las plantas disminuirán su ritmo de crecimiento y, con el tiempo, podrían secarse y perecer.

No obstante, en el cultivo de cannabis, prevenir la aparición de moho toma una relevancia mayor. El sector cannábico opera bajo normativas rigurosas, aplicables tanto a productos de uso médico como recreativo. De tal manera, los productores se encuentran enormemente restringidos en relación a la cantidad y tipos de fumigaciones que están autorizados a emplear contra estas afecciones.

Por otro lado, las normas son estrictas en cuanto a la tolerancia de moho. Por consiguiente, a los responsables del cultivo de cannabis les queda prácticamente una única estrategia: impedir desde el principio la formación de moho.

Por suerte, dichos patógenos no pueden proliferar bajo cualquier condición. Necesitan altos niveles de humedad o incluso condensación por punto de rocío para prosperar. Si se logra restringir de manera efectiva la humedad en todo momento, estos microorganismos no tendrán oportunidad de crecer o extenderse.

Humidificadores Y Deshumidificadores

La humedad ambiente es un factor clave y varía acorde a la etapa de desarrollo en que se encuentren las plantas. Es esencial iniciar con una humedad elevada, próxima al 90% durante la etapa de germinación, hasta alcanzar un nivel del 40% en el momento de la floración. Para facilitar la comprensión, presentamos ejemplos claros y sencillos:

  • Plantas recién germinadas: requieren una humedad del 80 al 90%.
  • En la fase de crecimiento: se precisa una humedad del 65 al 75%.
  • Durante la Pre-floración: es adecuada una humedad del 50 al 65%.
  • En el apogeo de la floración: se busca una humedad del 45 al 55%.
    Es vital el manejo adecuado de la humedad para el cultivo interior de plantas de cannabis, ya que prosperan en diferentes niveles de humedad a lo largo de su ciclo vital.
    Por ejemplo, a los esquejes jóvenes les favorecen los ambientes con alta humedad, en torno al 65 o 70%. En la etapa de crecimiento vegetativo, la humedad puede disminuirse paulatinamente en un 5% semanalmente. Para las últimas semanas, la humedad en el espacio de cultivo debe situarse cerca del 40%, nivel que se debe mantener durante la floración para prevenir la aparición de hongos y moho.
    Para un control óptimo de la humedad en el espacio de cultivo, la utilización de humidificadores y deshumidificadores es la mejor estrategia. A continuación, describimos tres opciones a considerar:
  • Humidificador de amplia capacidad: Los expertos con instalaciones de cultivo extensas precisarán de un humidificador robusto. Este, con capacidad para 34l, puede regular la humedad en espacios hasta de 360m² y se desactiva de manera automática tras lograr el nivel deseado de humedad. Para cultivos de gran envergadura, representa la alternativa idónea.
  • Deshumidificador con efecto ciclónico: Ideal para armarios de tamaño intermedio, como los que miden aproximadamente 120 × 120cm. Con su mecanismo ciclónico, este aparato es capaz de equilibrar la humedad en áreas de hasta 65m². Incluye tres opciones de velocidad del ventilador (baja/alta/automática), botones de manejo, un higrostato digital y control automático de la humedad.
  • Deshumidificador eléctrico con recipiente de 2l: Si estás iniciándote en este mundo con un espacio reducido y pocas plantas, este modelo de deshumidificador es tu mejor aliado. Detiene su funcionamiento automáticamente al llenarse el tanque de agua para optimizar el consumo energético. Representa una alternativa accesible para aquellos cultivadores con presupuestos limitados.
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Nutrientes y fertilizantes

Para lograr una cosecha generosa, es primordial proporcionar una nutrición adecuada a tus cultivos. Respecto a los abonos para la marihuana, existe una vasta gama de posibilidades.

El cannabis precisa de tres nutrientes principales para su desarrollo: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). Las diversas mezclas de abonos suministran estos compuestos en proporciones variables. Sin embargo, más allá de las mezclas de nutrientes NPK típicas, también es esencial enriquecer tus cultivos con micronutrientes como el calcio, el azufre, el zinc, el boro, el manganeso, el cobre y el hierro. Proporcionando a tus plantas un equilibrio óptimo de todos estos nutrientes, podrás esperar cosechas impresionantes.

¿Qué sustrato debe utilizar?

El lecho perfecto para la germinación de la cannabis ha de ser de suprema calidad. Por esta razón, esquive el uso de compuestos de origen incierto o adquiridos en locales no especializados en el cultivo de dicha planta. Si se decanta por la siembra en espacios cerrados, las alternativas para seleccionar un lecho propicio se incrementan. Lo esencial es que este responda a estándares de excelencia; las preferencias personales vendrán después.

Un conocimiento esencial en el cultivo de cannabis es que el crecimiento y la salud de las plantas están directamente condicionados por la calidad de su medio de crecimiento. Por ello, resulta crucial destinar recursos a un terreno fértil y adecuado.

No obvies que el cannabis precisa condiciones distintas a las de otras especies vegetales. Requiere suelos de tendencia ácida con un pH en torno a 6 o 6.8 (5.5-6.5 para siembras hidropónicas). Relativo a suplementos nutricionales, demanda distintos niveles de nitrógeno, fósforo y potasio en cada etapa de su desarrollo, sin dejar de lado una dosificación apropiada de micronutrientes como el calcio, el manganeso, el hierro, el cobre y el azufre, entre otros.

Para optar por el substrato idóneo en su plantación de interiores, es imperativo considerar una serie de factores decisivos. Esto incluye el pH del terreno, la conductividad eléctrica (EC), la cualidad de oxigenación y la capacidad de retención hídrica. En lo concerniente al pH, este ha de mantenerse en un rango de 6.0 a 6.5. La conductividad eléctrica revelará si el substrato ya ha sido enriquecido con nutrientes o si carece de los mismos, vitales para el florecimiento de las plantas.

Es crucial que el substrato conserve el agua de manera efectiva y que, al mismo tiempo, asegure una aireación adecuada para las raíces. De este modo, un exceso hídrico podría perjudicar el intercambio gaseoso correcto, mientras que un ambiente demasiado aireado podría limitar el acceso de las raíces a los nutrientes necesarios para su crecimiento.

Los substratos habitualmente incorporan perlita para una mayor oxigenación; fibra de coco que optimiza el flujo y conservación hídrica, así como humus de lombriz que mejora la consistencia del lecho. Asimismo, es propicio que incluyan microorganismos beneficiosos como tricodermas, micorrizas y rizobacterias, que fomentarán una actividad microbiana crucial para el avance de la planta.

Habiendo atisbado los primeros pasos para instalar un cultivo indoor en condiciones ideales, es de igual importancia estar al tanto de otros criterios fundamentales. Estos valores, que serán detallados a continuación, deben preservarse a lo largo de todo el proceso de cultivo, para que las plantas se desarrollen de manera óptima y sin estrés, lo que podría repercutir negativamente en la calidad y el volumen de la cosecha.

¿Cuándo debe trasplantar?

La fase de transplante es un episodio crucial para asegurar una cosecha de alto calibre. Generalmente, es recomendable efectuarla tan pronto como las semillas germinen, trasladándolas a un contenedor pequeño del tamaño de un yogur o de 0,13 litros. Tras la aparición de las primeras hojas verdaderas, es momento de un nuevo transplante, ahora hacia su primera maceta definitiva.

Durante el procedimiento del transplante, la práctica habitual consiste en cambiar a una maceta de capacidad doble a la que la planta ocupa en ese instante. En caso contrario, el crecimiento de las raíces será limitado y el proceso de transplante resultará incómodo y nocivo, con el riesgo de lastimar fácilmente el sistema radicular. Es vital asegurarse de que el sustrato mantenga un equilibrio de humedad adecuado y que el cepellón de raíces no se fracture durante la operación.

¿Cuándo no debe trasplantar?

Conocer los momentos inoportunos para el traslado de plantas es crítico, pues un trasplante fallido podría comprometer considerablemente la capacidad innata de la genética y, en casos extremos, los especímenes podrían no sobrevivir.

  • Se debe eludir el acto de trasplantar durante las horas en que la exposición al sol es más intensa o durante el mediodía.
  • Es primordial abstenerse de trasplantar durante la fase de floración del vegetal.
  • Abstenerse de trasplantar si la planta ha experimentado o está experimentando distintos tipos de estrés.
  • Evitar el trasplante de la planta si el bloque de tierra o masa de raíces está excesivamente húmedo o saturado de agua.

Proceso de curado, secado y recolección del cannabis

Podría existir la percepción equivocada de que con la culminación de la etapa productiva y el momento de recoger el fruto, el trabajo del agricultor ha llegado a su fin. Esto está muy alejado de la verdad, ya que tanto la recolección como las fases subsiguientes de secado y curado son tareas fundamentales. Asimismo, son precisamente estos procesos los que confieren al material cannábico su distinguida calidad y se cuentan entre los más esenciales conforme al manual de técnicas de cultivo interior.

  • Curado: Luego de haber secado de forma óptima la cosecha, se procede a la etapa de curado. Durante esta fase, se busca la eliminación de cualquier vestigio de clorofila y exceso de humedad. Además, se persigue el desarrollo gradual de los distintos perfiles aromáticos propios de cada cepa cultivada.
    Para alcanzar este fin, es vital mantener una humedad y temperatura constantes: 50-55% para la humedad relativa y una temperatura comprendida entre 18 y 25 grados Celsius. Es necesario ventilar el contenedor de vidrio por breves momentos dos o tres veces a la semana, con el objetivo de favorecer el intercambio de aire en su interior y propiciar la adecuada oxigenación de las flores.
    Cuando las flores ya no evidencien la notoria fragancia picante característica de la clorofila, se podrá afirmar que la cosecha ha alcanzado un estado idóneo. A partir de ese momento, se podrá deleitar de sus atributos de manera plena y satisfactoria.
    Si tras los procedimientos de cosechado, secado y curado, los aromas y gustos que distinguen a la variedad resultan tenues, es probable que no se haya efectuado correctamente alguno de esos procesos. Por esa razón, es crítico seguir meticulosamente cada paso y practicar la paciencia.
    Tras presentar este compendio instructivo para el cultivo en ambientes controlados de marihuana para novatos, resulta pertinente recalcar que hay numerosos otros aspectos a considerar. Si bien, ateniéndose a estas sugerencias elementales se puede lograr una producción exitosa. Este artículo ha sido creado para ofrecer un conocimiento básico y esencial para entender cómo realizar un cultivo interior de cannabis de manera eficiente y simple.
  • Secado: El secado es esencial para apreciar los exquisitos matices que ofrece su tipo de cultivo, sin embargo, una práctica incorrecta podría resultar en su pérdida. Es imperativo impedir que la marihuana recién cosechada se despoje de su gusto.
    A fin de evitarlo, es fundamental sostener una temperatura constante entre 15-25 grados Celsius durante este proceso. La humedad es una variable crucial, por lo cual se debe conservar en un rango de 55-65% para asegurar un secado progresivo. Una humedad inferior puede provocar un excesivo secado del producto, y un porcentaje mayor puede ocasionar la aparición de moho en las inflorescencias.
  • Cosecha: La recogida debe ejecutarse en una fase óptima. Para determinar este momento se requiere de la utilización de microscopios de diversos aumentos que permitan examinar la pigmentación de los tricomas. Además de las recomendaciones proporcionadas por el banco de semillas, las glándulas de resina son claves para definir el punto cumbre para conseguir los efectos más deseables.
    Si los tricomas exhiben un color blanco lechoso, es indicativo de estar listos para la recolección, propiciando sensaciones más estimulantes y vigorizantes. Por el contrario, un color ámbar puro se asocia con efectos más calmantes y sedantes. Por esta razón, la presencia de ambas tonalidades es frecuentemente la señal ideal para la mayoría de las variedades híbridas.
    Para prevenir errores en esta etapa, resulta vital llevar a cabo el corte cuando el sustrato o la tierra esté parcial o completamente seco tras varios días. En caso de que se prevén lluvias, es conveniente adelantar la cosecha en lugar de arriesgar a que las flores se mojen. Si no, se incrementa el riesgo de proliferación de hongos como el moho gris. Igualmente, se debe evitar la recolección inmediatamente después de haber fertilizado, a menos que sea estrictamente necesario por razones climáticas como la inminencia de precipitaciones.

Mejore el Crecimiento del Cannabis con CO 2

El bióxido de carbono juega un papel crucial en el proceso de fotosíntesis. Por lo tanto, en presencia de luz adecuada y una cantidad generosa de agua, elevar los niveles de CO2 en el ambiente puede potenciar notablemente la fotosíntesis. Es evidente que una fotosíntesis optimizada favorece el desarrollo y crecimiento de las plantas.

En condiciones normales, la concentración promedio de CO2 en el aire es aproximadamente de 400 partes por millón (ppm). No obstante, las plantaciones de marihuana en entornos controlados pueden llegar a niveles de hasta 1000 ppm mediante la inyección de CO2 en estado comprimido al espacio de cultivo.

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